“La alegría de vivir” es un colorido cuadro de Matisse que representa al famoso mito griego de la Arcadia. Todo en este cuadro nos habla de placer, de relajación, de alegría, de descanso y despreocupación. Es que el mito de la Arcadia se refiere al mito griego en el que los pastores viven libre y despreocupadamente. Libres de obligaciones y de inhibiciones. La Arcadia hace referencia a un país ideal, ficticio, pero en el que sus habitantes, en su mayoría dedicados a actividades del pastoreo y cuidado de animales, se pasan todo el día en actividades de tipo contemplativo y de festejo. La danza, la música, el canto, la observación y la meditación. Se trata de un lugar imaginario en donde reina la paz y la alegría, como bien dice su nombre, de vivir. 

Esta obra, realizada entre los años 1905 y 1906 es un óleo sobre lienzo conservada en la Barnes Foundation. Se observa a diferentes personas desnudas. En particular, en el centro al fondo, un grupo de personas bailan haciendo un círculo de la mano, en alusión a otra famosa obra de Matisse, “La danza”. Después diferentes escenas se van recreando, desde una mujer desnuda que camina sola por la izquierda con una especia de flores que le caen por el cuerpo. Personas que recolectan hierba, otra mujer que toca la flauta, una pareja que se besa y abraza. Se observan pequeños animales dispersos y unos grandes arboles que enmarcan la escena y destacan la naturaleza. Detrás un mar. 

El uso de la línea en este cuadro es mas bien sencilla, lineal y cerrada. Se trata de un cuadro de estilo modernista, en el que sin detallar mucho se expresa lo esencial. Con respecto al color, Matisse hace una utilización muy particular de este. El tronco de los árboles, por ejemplo, son verdes, mientras que sus copas son amarillas o violáceas. Hay pasto azul y figuras humanas verde claro.

Matisse nació y murió en Francia, entre los años 1869 y 1954. Fue un gran representante del fauvismo y del movimiento de arte moderno. Y este cuadro es una síntesis entre estos dos movimientos tan centrales en su obra pictórica. Aparte de estar albergadas en el Museo Matisse, sus obras se encuentran dispersas en diversos museos a lo largo del mundo: el museo Hermitage, el museo Pompidou y el Guggenheim Museum, entre otros. También, muchas de sus obras hoy se preservan en colecciones privadas.

Este cuadro es una expresión de la capacidad creativa de Matisse y su excepcional uso del color.